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Òrìşa Ọrùnmílá (Parte 2)


En el Odu Eeji Ogbe, Ọrùnmílá nos dice el por qué se usa el Opele como parte de sus sistemas de comunicación










Ọrùnmílá nì í hùn

Mo ni kilò n kùn si Baba Elésí Oyán

Kí lò kùn sì Baba Òkinkin tó téyín erin fo

Ó nì òrò ló kùn ikún òun

Tó’hun ò r’éni àá báá sóó


Traducción:


Ọrùnmílá dejar salir un gran gruñido

Yo dije: “porque está gruñendo el Elesi del pueblo de Oyan”

“Porque estás gruñendo, el bendecido, el que toca el tambor del pueblo de Ojum?”

“Porque estás gruñendo, el soplador de la defensa del elefante?”

Ifá respondió que él tenía mucho que decir al respecto pero que no tenía confianza en nadie.


Durante el inicio de la vida, había 401 Irúnmolè quienes acostumbraban bajar del cielo a la tierra. Cuando venían, era siempre con el propósito de cumplir una misión en particular. Después de esto, ellos podían subir al cielo.


Un día 400 fueron a casa de Ọrùnmílá para platicar con él pero lo encontraron hablando solo. Le preguntaron porque estaba haciendo eso y que había causado que lo hiciera. Él les dijo a sus colegas que tenía muchas cosas en la mente que no le podía confiar a nadie. Esto impacto a los Ìrúnmólè y todos se fueron enojados. Todos se fueron indignados porque ellos acostumbraban decirle todo lo que les pasaba a Ọrùnmílá y se sintieron muy decepcionados de que Ọrùnmílá y se sintieron muy decepcionados de que Ọrùnmílá no confiara lo suficiente en ellos.


Ọrùnmílá los llamó para que regresarán y lo escucharán pero ellos se negaron. Así que fue a ver a cada uno a su casa para explicarles que lo que ellos preguntaron acerca de la mayor cualidad que tiene una persona en la que confías totalmente es que sabe de principio a fin todo. Esta explicación los hizo enojar aún más, lo suficiente como para que ellos se sintieran capaces de conocer todo de principio a fin. Ahí y después Ọrùnmílá decidió ponerlos a prueba para ver si ellos eran capaces de pasar el examen.


Unos días después del incidente, Ọgún pasó por la casa de Ọrùnmílá lo llamó su amigo y le preguntó a donde iba. Ọgún le respondió que iba al mercado a comprar un machete y una espada, pero Ọrùnmílá lo convenció de que pasara y tomara unas nueces de cola de su Ifá, así Ọgún las podría comer en el camino al mercado Ọgún entró a la casa para salir casi enseguida. Ọgún exclamó que Ọrùnmílá estaba guardando las mejores espadas y machetes que había visto, Ọgún dijo que los instrumentos eran nuevos, fuertes y estaban hechos del acero de la mejor calidad. Ọrùnmílá le preguntó a su amigo que si le gustaría tenerlos. Ọgún dijo que si le gustaría. Después Ọrùnmílá le dijo que jugaran algunos juegos Ayo antes de que Ọgún regresara a su casa con las espadas y los machetes. Ọgún aceptó.


Durante todo ese tiempo Ọgún no pensó en otra cosa más allá del juego. El permitió a Ọrùnmílá que lo derrotara en 6 ocasiones. Ọgún después se disculpó y le dijo a Ọrùnmílá que ya era hora de que regresara a su casa. Ọrùnmílá estuvo de acuerdo. Ọgún volvió a entrar a la casa de Ọrùnmílá para recoger la espada y los machetes para volver a salir inmediatamente. El exclamó que los machetes y la espada que había encontrado ahí no eran nuevos, fuertes, afilados ni de buena calidad sino que las espadas y los machetes eran viejos, usados, podridos, toscas e inferiores ya sin uso. Ọrùnmílá le pidió que se los llevara a casa pero Ọgún se negó y acusó a Ọrùnmílá de haberlo engañado.


Ọrùnmílá le señaló a Ọgún lo que había pasado. Ọgún no conocía el principio y el fin de todo. Ọgún estaba enojado. Él dijo que cuando Ọgún vio las armas nuevas, fuertes y afiladas vio el principio del asunto y cuando vio las armas rústicas, viejas, toscas y ya sin uso vio el final.


Cuando cualquier cosa ya sea ropa, casa, muebles, son nuevos, fuertes y se pueden disfrutar es solo el principio de las cosas cuando estas cosas se vuelven viejas e inservibles. Esto es el fin de las cosas, Ọgún fue forzado a admitir que no sabía el principio y el fin de las cosas.


Cuando cualquier cosa, ya sea una casa, ropa, mueble, está nuevo, fuerte y disfrutable, ese es el principio de toda la materia. Aquellas cosas después se van haciendo viejas, débiles e inútiles. Ese es el final de la materia. Ọgún se vio forzado a admitir que no sabía cuál era el principio y el final de la materia.


Dos días después, Sàngó también pasó por la casa de Ọrùnmílá. Ọrùnmílá saludó a su amigo y le preguntó (a Sàngó) hacia donde estaba gobernando. Sàngó le dijo que estaba asegurando un nuevo Ose para su uso. Ọrùnmílá le pidió a Sàngó que entrara a su casa y tomara algunas nueces de cola de la cima del Ifá para que las consumiera camino al mercado.

Sàngó entró a la casa de Ọrùnmílá y salió corriendo casi inmediatamente sin las nueces de cola. Fue directamente con Ọrùnmílá y lo acusó de no advertirle que había una nueva Apètèbí en su casa. Sàngó explicó que la nueva Apètèbí era muy joven y hermosa, y estaba dormida completamente desnuda. Ọrùnmílá explicó que la damisela no era un Apètèbí. Le preguntó a Sàngó si quería a la damisela como esposa. Sàngó respondió que sí. Ọrùnmílá le pidió a Sàngó que jugaran Ayò antes de que fuera a hablar con la que iba a ser su nueva esposa. Sàngó aceptó.



Después de un rato, Ọrùnmílá derrotó a Sàngó en seis ocasiones. Fue entonces que Sàngó entró a la casa de su amigo para tener una charla con la que sería su esposa. El salió inmediatamente después, exclamando que la joven y bella damisela que él había conocido hacia un rato estaba vieja, fea y chimuela. Ọrùnmílá le pidió que se la llevara. Él se negó. Ọrùnmílá señaló que el tampoco conocía el inicio y el fin de las cosas. La hermosa y joven damisela era el principio de la materia mientras que la anciana vieja y fea era el final de la materia Sàngó admitió que verdaderamente el no conocía el inicio y el fin de la materia.


Fue así como Ọrùnmílá examinó a todos los Irúnmolè y todos reprobaron. Todos ellos admitieron que no conocían el inicio y las consecuencias (fin) de la materia. Ellos dijeron que solo Ọrùnmílá conoce el inicio y el fin de la materia. Ọrùnmílá dijo que él tampoco conocía el inicio y el fin de la materia. El metió su mano en la bolsa y movió los Ọpélé. Él dijo que solo Ọpélé conocía el inicio y el final de toda la materia. Esto demuestra que cualquier cosa que estemos a punto de emprender debemos de consultarla con Ifá para que sepamos cómo va a resultar y prevenir cualquier arrepentimiento.


Hay un proverbio entre los Awo que establece: “Baálá ilé sonú, wón lon sán Ọpélé; kinni oun tó kí wón ó lo rèé lu Ikin fó ju iyen lo?” que puede ser traducido como: “Está faltando la cabeza de la casa y ellos usaron Ọpélé para consultar. ¿Qué puede ser más serio que esto para garantizar el uso del Ikin por el Ikin para romperlo en piezas?” Esto demuestra que las cosas serias e importantes merecen el uso de Ikin en vez de Ọpélé.


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Carlos Flores Guillén


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