La ceremonia Isefa o mejor conocido en América como mano de Ifá o mano de Orunmila, es la primer esencia que recibimos de este Òrìsà, cuando nos preparamos para este ritual, debemos estar conscientes de que lo que se sabrá, es el destino que decidimos en el cielo antes de nacer. Isefa tiene como función emular parte de los sacrificios que hicimos en el Cielo (Ikole Orun) antes de bajar a la tierra (tomar la posición fetal durante la gestación).

La tradición Ifá cuenta qué, cuando nos separamos de nuestro clan en el cielo (Egbe Orun), vamos al mercado Ejigbomekun ante Orunmila para hacer sacrificios pidiendo por nuestra llegada segura a la tierra y él atestigua con un Odu de Ifá (símbolo sagrado que contiene la filosofía de nuestra tradición). Este Odu se manifestará de muchas formas en la vida para recordarnos nuestro camino, a fin de evitar la desalineación que nos podría llevar a la muerte prematura.
En algunos casos, nuestro destino incluye el tener un acercamiento a Ifá, este puede manifestarse en su propio sistema interpretado por Babalawo o Iyaoinifa (Sacerdotes o Sacerdotisas de Ifá), aunque comúnmente será en los métodos más cercanos al individuo, el consejo de un amigo, la literatura sagrada de alguna cultura (La Biblia, El Sagrado Qoran, etc.) a fin de que escuchemos las palabras precisas que nos hagan tomar las decisiones correctas. Finalmente la tradición de Isese L'agba se trata de eso, de tomar decisiones por nosotros, Òrìsà solamente nos dice en donde está el fuego y nos avisa que éste puede quemarnos, una vez que tomemos hagamos ejercicio de nuestro libre albedrío, lo que suceda entre el fuego y nosotros es nuestra responsabilidad, finalmente Òrìsà cumplió con decirnos lo que se veía venir.
Isefa entonces, nos recuerda que el fuego quema y nos hace ver si lo usamos correctamente o no, ayudándonos como una guía de introspección, analizando lo que hemos hecho bien o incluso, en donde si hemos vivido influenciados por las decisiones de terceros, pero siempre en pos de cuidar que nuestras decisiones sean funcionales para nuestro destino y nuestro entorno.
Isefa no es una respuesta mágica a ningún problema, es un momento de reflexión y autoanalisis que no debe confundirse con amuletos o protecciones.
-Isefa, la puerta del hombre material al autoconocimiento espiritual-
Carlos Flores Guillén - Líder de Ègbè Ìnmólorògún.